12.11.17

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No os hacéis una idea de la cantidad de borradores que tengo en este blog. La de cantidad de posts pensados y que no he llegado a escribir. La de libros pendientes por reseñar. Muchos. Muchísimos. Pero la verdad es que no puedo.  No es como el año pasado que por culpa de los estudios no tenía ni un momento para escribir tranquila. Esta vez es diferente. Esta vez no puedo ni leer.

He caído en picado. Desde hace unos meses no levanto la cabeza, la depresión ha ocupado un espacio que ha dejado la ansiedad, que afortunadamente, ya no está en mi vida. Pero ahora la depresión campa a sus anchas y no encuentro fuerzas para hacer nada. No puedo concentrarme en la lectura, no veo películas e incluso me cuesta escuchar música. Las cosas que me hacían feliz y me ayudaban a distraerme ya no están en mi vida simplemente porque no hacen click. Y eso solo es un indicativo de que las cosas van peor de lo que pensaba.

Quiero recuperarme y quiero seguir con el blog. Quiero leer porque antes leer diez libros al mes era como respirar. No era cuestión de obligarme, era algo que hacía porque era lo normal para mi. Pero han pasado cinco meses y solo he leido tres libros. Quiero volver a leer porque eso significará que vuelvo a estar bien o por lo menos, todo lo bien que puedo estar.

19.9.17

QUÉ VER: NETFLIX

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No voy a mentir, desde que tengo Netflix, consumo series y películas de una manera distinta. Y tampoco voy a mentir y decir que no echo de menos ciertos títulos en su catálogo, porque a veces apetece ver algo que por desgracia, no tienen. Pero por lo general estoy muy satisfecha y no cambio la comodidad que supone ver tantísimo contenido y no tener que dar mil vueltas para encontrar el capítulo de una serie o un enlace decente para ver una película. Y apoyar económicamente a los creadores también está bastante bien, todo sea dicho de paso.

Pero hoy no vengo a hablaros de las bondades de los servicios de streaming (que también tienen sus peros, pero lo dicho, no es el tema). Es septiembre y no solo las editoriales traen novedades. Netflix y otras plataformas amplían sus catálogos, y añaden tanto contenido producido por ellos como ajeno. Y de eso vengo a hablaros, de tres opciones estupendas para pasar un fin de semana de peli y manta.


Bojack Horseman es probablemente la mejor serie de animación para adultos que hay ahora mismo en emisión. Si. La mejor. Incluso mejor que Rick Y Morty. No me miréis así, es lo que hay. Una serie que consigue captar tan bien la depresión, el alcoholismo y las consecuencias de una familia disfuncional en un caballo de cincuenta años que vivió el cénit de su carrera actoral hace veinte años cuando protagonizaba una soap opera en la que era el padre adoptivo de tres huérfanos... y si, he dicho caballo. Y es que en el Hollywood (o Hollywoo) de BoJack, los humanos y los animales antropomórficos (y las relaciones intere son una cosa de lo más normal. Así que si, nuestro protagonista es un caballo. Pero no es el único que está, con perdón de la palabra, jodido. En BoJack Horseman contamos con un elenco de personajes que aunque quizás no lleguen al nivel del protagonista, también tienen sus heridas y sus batallas. BoJack Horseman presenta una sociedad real, cercana que a base de sátira nos enseña los rincones más oscuros de la mente humana.


Bojack Horseman tiene ya cuatro temporadas, pero la última se estrenó apenas hace una semana, y en mi opinión, la mejor hasta el momento, ya que no solo tiene el que considero que es el mejor episodio de toda la serie, si no que también introduce un personaje nuevo increíble que da mucho juego y que hace que el personaje de BoJack evolucione en cierta forma. No diré más y, si aún no la habéis visto, no se a qué esperáis. Cuidado: os romperá el corazón una y otra vez.



American Vandal es una de las últimas producciones de Netflix. Usando el formato que emplean en los documentales sobre crímenes tan típicos de canales como Discovery Max o sin ir más lejos, inspirado en el documental How To Build A Murderer de la misma productora, se nos presenta un hilarante caso: Dylan Maxwell ha sido acusado de pintar 27 penes en 27 coches diferentes, todos pertenecientes a miembros del profesorado del instituto de Hanover, pero él afirma que no ha sido. Y es difícil de creer, porque Dylan es el payaso del instituto. Todos consideran que Dylan es un inútil, un imbécil, tonto del culo que nunca llegará a nada. Y ciertamente, el chaval no parece tener muchas neuronas, pero Peter Maldonado, alumno del instituto y aspirante a cineasta que trabaja en el noticiero del instituto, cree que es inocente y que hay algo raro en el caso, así que se pone a investigar y crea el documental American Vandal. Lo demás ya lo sabéis.


Y francamente, es brillante. ¿Cómo es posible que a nadie se le hubiera ocurrido antes coger la formula del falso documental y aplicarla a una comedia como esta? American Vandal lo tiene todo, y la localización no podría ser más perfecta: un instituto, donde nada es importante pero a la vez todo se magnifica, algo similar a lo que uno de los creadores de la serie, Dan Perrault, explica a Vanity Fair.


Zootopia (o Zootropolis en España) no tiene nada que ver con Netflix, además del hecho de que desde hace unos días podemos disfrutar de ella desde la plataforma. Y yo feliz, porque después de verla este verano por primera vez, ha desbancado a Brave y a Toy Story como mis favoritas de animación 3D. Zootopia es una película policíaca que tiene como principal ideal la destrucción de los prejuicios en la sociedad, haciendo un paralelismo entre una sociedad formada por animales (presas y depredadores) y la nuestra, que como bien sabemos ya, no es que ande corta de prejuicios. Judy Hopps es una conejita que sueña con ir a Zootopia y convertirse en la primera de su especie en ser policía, una meta nada sencilla, ya que toda clase de prejuicios y obstáculos se pondrán en su camino.
Pero una vez llega a la comisaría central de Zootopia, se da cuenta que da igual que haya podido superar los obstáculos iniciales, todavía le queda mucho a lo que enfrentarse. En su primer día de trabajo, para su gran decepción, le asignan el control de los parquimetros. Insatisfecha, acaba aceptando un caso de mamíferos desaparecidos, en el que acaba trabajando con un zorro llamado Nick que vive de estafar a los demás. Codo con codo deberán resolver el caso y de paso, dar una gran lección de respeto e igualdad. Puede que suene algo vacía pero os prometo que Zootopia solo se merece buenas palabras.


Además de todo esto, cabe destacar cosas como su animación y algunos gags humorísticos realmente inesperados. En serio. Inesperados. Quedaos con esa palabra.



9.9.17

UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS: EL VENTANAL Y EL ASERRADERO LÚGUBRE

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Hace unos meses ya que Netflix estrenó la serie de Una Serie de Catastróficas Desdichas. Y aprovechando esto, Montena ha ido publicando a lo largo del año los cuatro primeros libros de la saga, los que coinciden con los ocho episodios de la primera temporada. Esto ya lo comenté en el post en el que os hablaba de los dos primeros volúmenes de la serie, pero me parece importante seguir con los paralelismos, porque mucha gente se siente atraída por estos libros por la película de 2004 o por la serie antes mencionada. Y si efectivamente, vienen de ahí, se van a encontrar con que las adaptaciones (sobre todo la última) son calcadas a la obra original.

En El Ventanal los niños Badulaire, después de que perdieran a su último tutor por culpa del malvado Conde Olaf, van a parar al Lago Lacrimoso, donde su tía Josephine vive en una casa al borde de un precipicio. Una mujer obsesionada con la gramática y a la que absolutamente todo le da miedo, incluso los picaportes o descolgar el teléfono. Si las cosas no pintan demasiado bien para los tres hermanos, la inevitable aparición del Conde Olaf disfrazado de un marinero llamado Capitán Sham no hará más que dificultar las cosas.

En El Ventanal la estructura es muy similar al de los otros libros, y la historia incluso pierde algo de fuerza si la comparamos con La Habitación De Los Reptiles, pero sigue teniendo ese toque ácido, ese humor negro que caracteriza estas novelas y que hacen que sean de lo más recomendables. Si es cierto que sigue pecando de deshincharse sensiblemente hacia la mitad, y parece que es un patrón que van a seguir todos los libros de la serie, y también es cierto que el esquema es calcado al de los anteriores, véase: niños Badulaire llegan a una nueva casa, el Conde Olaf intenta arruinarles la vida y finalmente logran escapar. No se introducen nuevos personajes más allá del nuevo tutor asignado y algún secundario irrelevante para la trama entre medias. Entonces ¿qué es lo que tienen estos libros para que merezca la pena seguir leyéndolos si tienes más de doce años?

En lo que a mi respecta, además de querer saber cómo termina la historia de los tres hermanos, un gran aliciente son los continuos juegos de palabras y chistes que salpican la historia. Obviamente no llegan al nivel de chistes de bebés y cuchillas (gracias al cielo) pero es que esa no es la idea. La sutileza con la que cuela algunas ideas realmente macabras es realmente estremecedora. Y es que recordemos que estamos frente a una novela que comienza con un incendio que deja huérfanos a tres niños. Puede que no sea demasiado impactante al fin y al cabo, mirad a Harry Potter, sus padres murieron  asesinados por un supremacista del mundo mágico. Pero hay una diferencia fundamental y es que en Harry Potter no se regodean en este hecho y aunque lo presentan como algo trágico, no hacen sufrir al protagonista de manera gratuita: si, sus padres están muertos y tiene que enfrentarse a su asesino cada año al acabar el curso (una metáfora involuntaria de los exámenes de final de año maravillosa si me permitís el inciso), pero tiene amigos, tiene una vida, le quieren y le suceden cosas buenas. Sin embargo los niños Badulaire no tienen nada. Una desgracia tras otra llega a su encuentro y cuando las cosas parece que van a empezar a ir por el buen camino, la tragedia les golpea de nuevo sin miramientos. No me digáis que es demasiado macabro para unas novelas enfocadas a un público intanto-juvenil porque vale, que si, que los chavales cada vez están más desensibilizados pero... holy shit.

Con El Aserradero Lúgubre, la cosa empieza a cambiar ligeramente. La dinámica del tutor legal es algo distinta y se introducen personajes nuevos que aportarán bastante, aunque en general la esquemática sigue siendo la misma. Sin embargo, en esta entrega de la serie, no hay ni un solo momento que nos haga pensar que quizás, las cosas para los Badulaire puedan salir bien de alguna manera, aunque sepamos de antemano que no es así. En este libro los hermanos entran en un ambiente asfixiante sin un solo momento para respirar, en el que incluso llegan a correr un peligro de muerte real. Podemos intuir como las cosas irán yendo poco a poco según avancen los siguientes libros y diría que es un punto de inflexión: a partir de aquí las cosas serán aún más difíciles.

Así que si, parece que las cosas avanzan y que todo se vuelve todavía más complicado para los Badulaire. Me muero de ganas por continuar su historia y ver en que lugares terribles terminan por culpa de una pandilla de adultos negligentes. Habrá que esperar...

4.9.17

HÉROES NÓRDICOS DE RICK RIORDAN

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Título: La Guía Oficial del Universo de Magnus Chase: Héroes Nórdicos | Autor: Rick Riordan | Editorial: Montena | Precio: 13'95€

No es ningún secreto que la saga de Magnus Chase de Rick Riordan me encanta. El factor de que la mitología en la que se centra sea la nórdica es lo que desde un principio me llamó la atención, pero la capacidad de mezclarlo con ese sentido del humor que se gasta Riordan lo convierte en algo explosivo. Así que una guía sobre la mitología nórdica en sus manos es algo simplemente mágico. En serio. Os lo prometo.

La estructura de esta guía es simple: con un prólogo escrito por Helgi, el gerente del Hotel Valhala, se nos introduce al contenido de la misma. Escrito por Snorri Sturluson, conocido por ser el autor de la edda prosaica, se nos van presentando diferentes dioses, leyendas y eventos importantes en la mitología que nos ocupa, todo ello con muy mala leche (hay que ver como le toman el pelo al pobre Snorri) y sentido del humor. Además, las ilustraciones de Yori Elita Narpati que salpican el libro cada pocas páginas hacen que, definitivamente, sea un volumen necesario en nuestra estantería si de verdad disfrutamos de las aventuras de Magnus Chase.

Como última cosa a añadir, comentar que creo que hice mal cuando decidí leer antes la segunda entrega de la saga, ya que este librito nos va introduciendo elementos de la trama de la misma de manera sutil, y por ello creo que es recomendable leerlo antes de Magnus Chase y El Martillo de Thor.


1.9.17

END

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Pues parece que ya es septiembre. Y siempre que llega septiembre toca ponerse al día. No es la primera vez que digo que durante los meses de verano (aunque técnicamente septiembre siga siendo un mes de verano) soy incapaz de leer o escribir reseñas. Es por eso que los próximos días seguramente veáis un aluvión de reseñas pendientes de los meses pasados, pero hoy toca hablar un poco de las cosas que he estado haciendo este verano, que no han sido muchas pero no está mal recordarlas.

Me había propuesto releer muchos libros, pero al final solo ha caído un par. More Happy Than Not (o Recuerda Aquella Vez) de Adam Silvera ha sido una de ellas. Esta vez ha sido en castellano y aunque me encantó como la primera vez, la experiencia se vio un poco ensombrecida por la traducción un poco chapucera en ocasiones que tiene la edición en castellano. Pero en su día entro entre mis mejores lecturas de 2015 y sigo manteniéndolo. No estará entre las mejores de 2017 porque tengo otros muchos en esa lista, pero sigue siendo uno de mis libros favoritos y que recomiendo leer sin duda. Puede que sea por ese aire a lo Eternal Sunshine Of The Spotless Mind que se gasta, o ese futurismo cercano, o quizás por como retrata la adolescencia sin idealizarla ni endulzarla pero sin caer en lo sórdido al mismo tiempo, cosa complicada en la novela juvenil de hoy en día. Puede que sea por una mezcla de esos motivos y muchos más, pero es un libro que merece la pena leer y releer.
En el otro extremo de la balanza, Ready Player One no ha corrido la misma suerte. En la relectura (aún sin finalizar porque me está costando sudor y sangre terminarlo) no solo no me esta produciendo las mismas buenas sensaciones de cuando lo leí en 2014, si no que además me está dando unos niveles de vergüenza ajena que no son normales. A esto le sumamos el exceso de referencias (a la cultura pop ochentera y a los videojuegos clásicos, por si después de leer cinco páginas te habías quedado con la duda) y con lo terriblemente lamentable que es el protagonista, tenemos el pack servido. Soy consciente de que esto es una tremenda unpopular opinion de esas que tanto se comentan en los mundos del internet, pero en serio, en ocasiones siento tanta vergüenza ajena que me dan ganas de tirar el libro por la ventana para no tener que verlo nunca más. Y además el trailer de la película no pinta mucho mejor...


Y en fin, que no se puede tener todo. Si queréis saber que más ha caído este verano, estad atentos al canal porque además, se avecinan cambios. A ver que tal se me da esto de editar... mundo desconocido.

Aunque la verdad es que la mayoría de mi tiempo de ocio ha ido dedicado a Netflix. He visto muchas series y películas pero la que más me ha enganchado ha sido sin duda Rick y Morty, que ya había empezado a ver hace unos meses pero que decidí reservar para cuando quedara poco para el estreno de la tercera temporada. Y menos mal. La verdad es que me había olvidado ya de lo cuidada que está esta serie, con toda clase de detalles ínfimos que en un principio y a simple vista no tienen la más mínima importancia, pero que os voy a contar, porque es probablemente una de las series con más hype del momento. Y con razón, diría yo. Por otro lado, también he caído en las garras de Miraculous Ladybug, una serie super dulce, inocente y divertida que no creí que yo, precisamente yo, acabaría viendo y disfrutando como una enana. Sorpresas te da la vida.


También le he dedicado mucho tiempo a los videojuegos. Entre el lanzamiento del primer episodio de Life Is Strange: Before The Storm (publicado ayer y ya jugado, quién os creéis que soy) y Overwatch, he estado ocupada. No soy muy buena y mi aim es lamentable, cosas de no jugar un FPS desde hace diez años (aquellas tardes de CS en el ciber *música nostálgica*), pero la verdad es que no me importa demasiado. Me encanta jugar con Sombra, que si ya de por si no es un personaje fácil, si no andas muy fino con la puntería puede llevarte por el camino de la amargura, pero yo juego para divertirme y Sombra me da eso que no me dan otros héroes.


Aunque lo que más ha marcado mi verano ha sido la llegada de Loki, un gatito dos meses y medio y que vino de sorpresa. La gata que merodea por el restaurante en el que trabaja mi padre había tenido gatitos, y la jefa quería matarles. Así que un vino con nosotros. Y ahora aquí está, como un rey.
El solito ha puesto toda la casa patas arriba. Y es que hasta hace dos días era imposible controlarle. Pero parece que su actitud ha cambiado drásticamente y ahora es un gato tranquilo que pide mimos. Algo totalmente inaudito en el tiempo que llevaba aquí, creedme. Pero bueno, aún siendo un diablo reencarnado en el cuerpo de un gatito, yo le quería igual. Aunque no voy a negar que se agradece esta tranquilidad repentina.


Y por supuesto, este verano ha habido música. Un poco de todo. Fui a ver a Klari tocar en Cuchillo, durante la Aste Nagusia de Bilbao, y por fin pude escuchar No, Gracias en directo. Si no sabéis de que canción hablo, pues muy mal. Muy muy mal.


Y por supuestísimo, he estado quemando el disco de Harry Styles. Con lo bonico que es mi niño, como se nota que está haciendo lo que le gusta. No puedo decir mucho, yo estoy enamorada para siempre y ya está, no hay solución.

Me hubiera gustado ir al BBK Live, pero no ha podido ser. Tenía muchas ganas de ver a Royal Blood, The Killers y Die Antwoord en concierto, pero acabo de volver de Madrid y la cosa no está para tirar cohetes, así que lo dejamos para la próxima. 
En resumidas cuentas, ha sido un verano curioso, en el que he descubierto que algunas personas son más de lo que aparentan (tanto como para bien como para mal), algo bastante evidente pero que a veces es fácil olvidar. También ha sido un verano donde me he encontrado con partes de mi pasado que creía olvidadas, o con las que no creí que tendría que volver a enfrentarme y que afortunadamente, he superado. No niego que podría haber sido mucho mejor y que también ha habido cosas malas, pero ya no merece la pena pensar en ello.
Dentro de un par de días este blog vuelve a la vida y quiero que sea con las pilas totalmente cargadas, así que ahí queda eso. Y vosotros ¿qué tal lo habéis pasado este verano?
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